Bien entrenado, un perro puede ser el mejor lazarillo para una persona invidente. ¿Pero qué ocurre si el ciego es otro perro? Un gran danés ha demostrado hasta qué punto llega la inteligencia de estos animales.
Maddison es una hembra gran danés con una inteligencia y un instinto fuera de lo común, que le permiten ser los ojos de Lily, invidente. En su caso, ser una perra lazarilla tiene un mérito especial: Lily es, como ella, un gran danés. Lily contrajo hace unos años una grave dolencia en sus ojos que obligó a los veterinarios a extraérselos por completo. Las posibilidades de llevar a cabo una vida relativamente similar a la del resto de perros era muy reducidas, e incluso se barajó la posibilidad de sacrificarla. Pero entonces a alguien se le ocurrió hacer un “experimento”: convertir a su compañera Maddison en una perra guía. La prueba demostró que los perros lazarillos no necesitan muchas órdenes ni un severo entrenamiento para saber cuál es su cometido: durante años, Maddison ha guiado a Lily allá por donde ha ido, unidas ambas por una correa, hasta el punto de que se han convertido en inseparables.
Su tierna historia ha saltado a los medios de comunicación británicos después de que sus dueños comunicaran que ya no podrían ocuparse más de ellas y entregaran a los dos animales a una protectora. Desde entonces, Lily y Maddison buscan un hogar. Debe ser espacioso y con un jardín lo suficientemente amplio como para albergar a un can invidente Maddison es una hembra gran danés con una inteligencia y un instinto fuera de lo común, que le permiten ser los ojos de Lily, invidente. En su caso, ser una perra lazarilla tiene un mérito especial: Lily es, como ella, un gran danés. Lily contrajo hace unos años una grave dolencia en sus ojos que obligó a los veterinarios a extraérselos por completo. Las posibilidades de llevar a cabo una vida relativamente similar a la del resto de perros era muy reducidas, e incluso se barajó la posibilidad de sacrificarla. Pero entonces a alguien se le ocurrió hacer un “experimento”: convertir a su compañera Maddison en una perra guía. La prueba demostró que los perros lazarillos no necesitan muchas órdenes ni un severo entrenamiento para saber cuál es su cometido: durante años, Maddison ha guiado a Lily allá por donde ha ido, unidas ambas por una correa, hasta el punto de que se han convertido en inseparables.
Su tierna historia ha saltado a los medios de comunicación británicos después de que sus dueños comunicaran que ya no podrían ocuparse más de ellas y entregaran a los dos animales a una protectora. Desde entonces, Lily y Maddison buscan un hogar.
Los interesados pueden llamar a un número de teléfono, (01952) 770225, o visitar la web de este centro, Dogs Trust Shrewsbury Lily, que ahora tiene seis años, perdió su visión cuando era apenas cachorro por una extraña dolencia que hizo que las pestañas le crecieran dentro de la cuenca de los ojos, lo que obligó a extraérselos. Pero fue a raíz de esta intervención cuando se hizo inseparable de Maddison, un año mayor que ella.y a su lazarillo.
“Cuando están fuera, durante la mayoría del tiempo Maddison guía a Lily - explicó Campbell, encargada del centro al diario británico Daily Mail-. Basta con que le roce con su cuerpo para que Lily sepa por dónde tenía que ir. Es adorable verlas. Maddison siempre está pendiente de su compañera”.
Información de http://www.dailymail.co.uk y http://www.larazon.es
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